domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Qué es lo peor que puedo decir? Las cosas son mejores si me quedo...


Vivir así no es vivir. Es morir lentamente sabiendo qué es lo que me está asesinando. Sabiendo QUIÉN me está asesinando.

¿En qué momento pasaste a ser un veneno para mí? ¿Qué tanto me has envenenado? ¿Cuánto tiempo me falta para poder dejarte ir, o que me dejes ir? ¿Cuándo seré capaz de morir en paz?

Hasta ahora no ha sido más que un martirio. Desde que pronunciaste esas palabras, parece que te veo en cada rincón. Tu presencia me atormenta, pues estás conmigo todo el tiempo. Te has incorporado a mí y no hay nada que logre sacarte de mi cabeza. Estoy enferma de ti.

Estoy enferma de verte, de hablarte, de pensarte, de sentirte. Estoy enferma de la realidad, de añorarte todo el tiempo y no poder hacer nada para evitarlo.

¿Qué soy de ti? 

¿A qué punto he llegado?

¿Cuál es el beneficio de herirme? ¿De tenerme como tu esclava? 

Es que no te entiendo. ¡¿Cómo pretendes que lo haga?! Si dices que sientes algo por mí, ¿por qué me tratas de esa forma? Sería más fácil que me dijeras que ya no quieres verme y listo, se arreglan las cosas. Porque con tu actitud de ahora, me tienes en la cuerda floja.

Me encuentro bailando sobre una navaja por ti, sin importarme cada corte, cada nuevo dolor que me causas.

Sé que no puedo esperar que algún día me elijas a mí, sé que no soy lo suficiente. Pero no es tan fácil olvidar todo lo que hemos pasado juntos, es difícil no repasar miles de veces lo que me dijiste la tarde en que una broma se tornó confesión. La tarde en que me dijiste que en otras circunstancias, estaríamos juntos. Ahora vivo atormentada por el "y si hubiera...", vivo teniéndote presente, escuchando canciones y de alguna forma relacionándolas contigo, porque ahora todo lo mío va ligado a lo tuyo.

No puedo no pensar en las cosas que me llevaron a esto. No puedo dejar ir las cosas que nos hemos dicho y descrito, los cuentos que escribimos juntos. Ni siquiera puedo decir bien lo que en verdad siento, no puedo decirte nada en persona por el temor a perderte.

Porque te quiero. Mucho más de lo que debí quererte.

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